Invertir el tiempo libre sin redes sociales

Hace mucho que no escribo en mi blog. Espero que estéis todos bien, sanos y a salvo, pasando el confinamiento de la mejor manera posible.

Como bien puse en mi instagram, últimamente había estado leyendo un libro sobre minimalismo digital del autor Cal Newport.

Aunque yo me he leído la versión en inglés a falta de una versión en español, parece ser que en diciembre de 2020 se va a lanzar por fin la versión en español del libro. 

De este libro quiero destacar un capítulo que habla sobre el tiempo libre, y que como bien comenta el autor, quizás no estemos invirtiendo nuestro tiempo libre de la mejor manera.

Las complejos empresariales que hay detrás de las redes sociales, ganan dinero básicamente de nuestro tiempo invertido en sus aplicaciones, ya que cuanto más tiempo invirtamos, más dinero que pueden sacarnos con la publicidad que nos muestran.

Con esta motivación, estas empresas se dedican a perfeccionar sus productos hasta el último detalle y que para nosotros sean unas plataformas superadictivas, no es mera casualidad.

Por poner un ejemplo, un simple detalle en la interfaz de Facebook como bien es el color rojo que nos indica el número de notificaciones que tenemos, era en un principio de un color acorde con la paleta azul de la interfaz para seguir cierta armonía. Posteriormente desde que este simple detalle lo pasaron a color rojo, (el cual es un color más vivo y que nos hace sentir más alerta psicológicamente) la media de horas de uso de Facebook por usuario se incrementó muchísimo. Como este hay muchísimos detalles.

La mayoría de estas empresas se centran en intentar hacernos ver el “¿por qué?” usamos sus productos tratando de menospreciar “¿cómo?” los usamos. Por esto sentimos que no podemos prescindir de ellos y nos crean cierta dependencia digital.

En este libro se nos enseñan 3 maneras de disfrutar de nuestro tiempo libre:

Priorizar actividades complejas para tu cuerpo y mente ante el consumo pasivo digital

Realizar actividades que usen nuestra energía en el tiempo libre, puede acabar haciéndonos sentir, de alguna forma extraña, más enérgicos de lo que éramos en un principio.
Sin embargo a día de hoy nos encontramos pasando muchas horas (me incluyo) de consumo digital y de mover el dedo por la pantalla y al contrario que con la actividad enérgica, nos acabamos sintiendo más fatigados después de esta actividad sedentaria, que de lo que estábamos en un principio.

Este tipo de actividades enérgicas, pueden suponer un gran desafío inicial, pero conforme vamos ejercitando tanto nuestro cuerpo como mente, obtenemos una sensación muy positiva de crecimiento personal que nos hará sentir muy satisfechos con nuestra persona.

Sé que justamente ahora estamos en el aislamiento del COVID19 y que algunos ejemplos no pueden ser muy útiles, pero este tipo de actividades pueden ser desde trabajar en tu propio huerto, pintar la casa, aprender a reparar algo, realizar un nuevo deporte o destreza deportiva, aprender un nuevo idioma, tocar un nuevo instrumento, aprender a patinar, arrancar las malas hierbas, leer un libro en un idioma extranjero un poco subido de nivel, etc.

Hacer actividades que acaben en un resultado que se pueda sentir

Dedicar nuestro tiempo en la producción de algo que podamos sentir, nos puede llenar (como bien decía el rey emérito) de orgullo y satisfacción, al poder tener un “recuerdo” de ese tiempo dedicado.

A parte de sentirte más realizado al haber elaborado algo único, siempre quedará el recuerdo (ya sea algo físico o no) y la experiencia de esa actividad en nuestra vida. Y si ese objeto o experiencia puede ser algo útil para nuestra vida, mejor que mejor.

Esta categoría de actividades tiene muchas vertientes: Arreglar la pantalla de tu smartphone, crear tu propia canción si eres músico, realizar cualquier tipo de manualidades, hacer un trabajo de carpintería, pintar un nuevo cuadro si eres artista, realizar un trabajo de alfarería, hacer tus propios jabones, hacer un “konmari” con tu habitación, etc.

Este tipo de actividades pueden abarcar lo digital si se hace un buen uso de ello: Grabar y editar un video para youtube, escribir una entrada para tu blog, desarrollar tu propia página web, diseñar posters para tu habitación, etc.

Realizar actividades que requieran de interacción social

Volviendo a tener en cuenta que ahora con el aislamiento del COVID19 no es la mejor época para ello, tener nuestro espacio para la interacción social es muy vital para nuestro bienestar psicológico, ya que al cerebro le viene de perlas conocer distintas formas de vivir la vida y escuchar muchos puntos de vista distintos, y al estar en persona, le damos mucha más atención a la persona que está delante nuestra a tiempo real (añadiendo el lenguaje corporal del momento) que una persona que nos habla de lo mismo en un vídeo en las redes.

Puedes tratar de buscar a gente con tus intereses o asistir a eventos. Aquí entran todo tipo de actividades como bien puede ser tomar un café/cervezas con tus amigos, quedar para jugar a padel, hacer una ruta de senderismo, organizar una quedada semanal para jugar a juegos de mesa con los amigos que tenga este tipo de intereses, quedar para trabajar en un proyecto juntos, etc.

Si no conoces a gente de tus intereses siempre puedes hacer uso de las apps para encontrar eventos de tu interés por tu zona. Mucha gente usa la opción de eventos de Facebook, pero a mi me gusta más una app que se llama Meetup, y nunca me falla para conocer nueva gente cuando me mudo a una nueva ciudad.

Como podéis ver, la tecnología, si se se le da un uso “complementario” no es mala. Lo nocivo de esta viene cuando tratamos de reemplazar actividades de calidad con ella y cuyo uso “principal” pasa a ser el consumo desesperado de contenido.

Ya el siguiente nivel que propone el autor del libro es planear los tiempos de uso “nocivo” que vamos a invertir diariamente. Puedes establecer una serie de horarios en tu rutina diaria, para dedicarlos a esta práctica. Así puedes invertir mejor las horas que te quedan disponibles en actividades de mejor calidad.

También se recomienda planear semanalmente tu tiempo libre, así si tienes una actividad en la que centrarte, es más díficil que acabes tratando de llenar tus horas vacías con nocividad digital.

Esto es todo por la entrada de hoy, espero que hayas disfrutado de la lectura de mi post, y que si te ha parecido interesante no dudes en compartirla con tus conocidos.

Un saludo, hasta la próxima 🙂